25 años…más o menos

Hace alrededor de 25 años me entusiasmaba saber que “adam” no significaba hombre del género masculino, sino ser humano, y que no tuvo género hasta que no hubo una “Eva”. Por aquella época, saber que María Magdalena era la patrona de los dominicos (precioso e impresionante  imagen del relieve en la escalera de su convento en Salamanca), Apóstol de los apóstoles, fiel hasta en la cruz y primera testigo de la Resurrección, me producía una alegría inmensa. Y qué decir de la mujer siro-fenicia, de la samaritana, de Marta, de María… y de todas las mujeres que mantienen con Jesús una conversación interesante. Yo estaba fascinada y perpleja preguntándome cómo tras siglos y siglos, no se había reparado en que todas las conversaciones profundas con Jesús eran protagonizadas por mujeres, a excepción del buen Nicodemo. (Acepto réplicas).

Hace alrededor de 25 años surgían en nuestra geografía los grupos de Mujeres y Teología. Mujeres que como yo, quedaban fascinadas por los trabajos de las teólogas feministas (casi todas americanas) que empezábamos a conocer. No es que no existieran, era que no las conocíamos. Al mismo tiempo empiezan a licenciarse teólogas españolas que con enormes esfuerzos  van a aportar un impulso  a esta sensación que teníamos de que era posible la paridad en la iglesia; solo había que titularse para poder luchar contra los errores y las manipulaciones de la exégesis y la hermenéutica que hoy llamamos patriarcal. Formación, formación y formación.

Los encuentros anuales de los grupos de Mujeres y Teología;  las Jornadas de la ATE (la Asociación de Teólogas Española) https://www.asociaciondeteologas.org/ ; y EFETA, la Escuela Feminista de Teología de Andalucía, fueron a mi modo de ver, los tres pilares en los que nos sustentamos muchas mujeres que buscábamos creer en los cambios, creer en la paridad, y creer en una iglesia casa común. Porque en Jesús… y en su Reino, ya creíamos.

En Zaragoza hemos vivido el último Encuentro de los grupos de Mujeres y Teología http://mujeresyteologiazaragoza.blogspot.com/. Es el segundo que celebramos, el anterior fue en 2006. Este año 2019 vamos a celebrar 25 años juntas. Han sido muchos los martes  compartidos alrededor de una mesa con una oración, con un repaso a la actualidad personal, con las convocatorias de la ciudad y con un tema de trabajo. Charlas abiertas cada año a la ciudad con  teólogas feministas, que nos traían aquellos  temas que nos suscitaban interés. Talleres. Fotos. Cenas. Manifestaciones. Palabras: “epimeleia”, “betulim”… De las mujeres de la Biblia a la Mariología, pasando por el tema del cuidado, la cristología feminista, María Magdalena, los textos del terror, la interculturalidad, las mujeres en la iglesia primitiva… todo nos ha alimentado y enriquecido.

Hoy, tras 25 años… soy escéptica respecto a los cambios eclesiales. Soy optimista en cuanto al camino recorrido, lo vivido, lo sembrado, lo compartido. Soy optimista en cuanto a la espiritualidad que veo aletear. No veo, sin embargo, visibilización de la teología feminista. No veo que llegue al pueblo: no tiene micrófonos, no tiene homilías, no tiene publicaciones masivas. Y sin embargo, es tan necesaria para el conjunto de las personas creyentes.  No es para nosotras las mujeres, es para los hombres también. Es para todos, porque de todos es la tarea, y la tarea está ensuciada por siglos de manipulación, tergiversación y monopolio. Ahora lo llamamos antropocentrismo, etnocentrismo y patriarcado.

Y con todo… creo, creemos en Jesús y en su programa de ser humano, tan divino.

Mabel Ruiz

Zaragoza 11 de enero, 2019

2 thoughts on “25 años…más o menos

  1. Mabel, enhorabuena por este artículo tan precioso y entrañable en el que detallas mucho de lo aprendido, compartido y el camino recorrido.
    Y sobre todo, la esperanza de numerosas mujeres en que la Iglesia cambie, deje de tratarnos con tantas “S”: sumisas, sometidas, sirvientas, subordinadas,
    etc.. y nos reconozca como a personas humanas, con la misma dignidad y derechos que los varones.
    Cuando quieran darse cuenta de que somos la mitad de la población y los pilares fundamentales del tambaleante edificio eclesiástico será tarde porque el cambio, aunque lento, ya no tiene marcha atrás.
    Elena Gallego

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  2. Somos invisibles para la iglesia y el mundo en general, ejercen sobre nosotras un paternalismo mal entendido en el mejor de los casos, como si fuéramos menores de edad, como si nuestras ideas, nuestros esfuerzos, nuestro trabajo, necesitara siempre de ese apoyo masculino, de esa palmadita en la espalda que se asombra de lo que has sido capaz, por ser mujer, y eso si eres buena, si te ciñes al guión que te han marcado, porque en el peor de los casos encontraras el ninguneo, el ostracismo y el hundimiento profesional y personal , por ser mujer, por haberte atrevido a desarrollar tu potencial. Yo también soy completamente escéptica aunque aún creo en esas personas buenas y valiosas que, como joyas, aparecen de vez en cuando.

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