MEDITACIÓN SÁBADO SANTO

Hout houdt hoop
hout houdt vast aan hoop,
hout wordt weer groen, telkens weer groen!
In oorlog, in tegenslag, houd je vast aan hoop tegen hoop!

Wood holds onto hope, for wood becomes green anew each year. In war, in every kind of setback, hold on to hope against hope! In rememberence of “Westerbork” concentration camp…singing back to the trees, and the communion of saints who then and now sang me home

Teresa A. Takken

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MEDITACIÓN SABADO SANTO al anochecer

¡Qué día tan largo Dios mío! Ese sabor a muerte es insoportable. Desde un rincón del alma, olvidado, conecto contigo, también yo he sentido la muerte de seres muy queridos que hoy siento cerca, acompañándome en mi noche. Me duele sobremanera, como a tant@s, las personas que están ahí y están solas, muriendo en hospitales, en campos de refugiados, en sus tristes chabolas sin lo necesario…

También sentimos en el corazón a las personas que se sienten morir por dentro, por depresión o falta de futuro…recuerdo a los que se han suicidado como muertes especialmente traumáticas para las víctimas y para los familiares… ¡morir de dolor del alma!

Conecto contigo porque siento el dolor en personas queridas, causado por la mentira, engaño, traición, y como tú, en un largo silencio, esperan, con la mirada en el Abba, como tú.

 Y la calumnia Señor, a ti te martirizó, y en ti a tant@s que levantan sospechas porque son libres, aunque tiemblen por dentro, para denunciar la hipocresía, la doble vida, la avaricia de poder y control.

Un prolongado silencio, este atardecer de sábado santo, por las personas abusadas, por las que todavía no se atreven a denunciar y además se sienten culpables.

Un día entero en que la liturgia nos invita a sentir que no podemos respirar sin Él, y a correr en busca del aire, del “aliento” original que nos dio la vida.

Seguimos en el círculo de las mujeres, en silencio, cogidas de la mano, esperando el alba.

Y de nuestros labios, de vez en cuando, un susurro, un salmo, un suspiro.

¡Qué día tan largo, Dios mío!

Hoy me dejas sentir el lado oscuro de todo, hasta de los votos Señor. El lado de renuncia, no es sencillo, es así, el amor incondicional es difícil, supone morir a la lógica, a la razón… por seguirte Señor, no tengo nada propio…compartirlo todo, regalar tiempo, bienes, libertad, trabajo duro gratuito… las mejores ideas, la propia capacidad de amar a veces se hace insoportable y surge un ¿y yo?

Hasta el escuchar es difícil, siempre dejar paso, rectificar, pedir perdón, entregar la mente para acompañar, escuchando, a que cada persona encuentre su sitio, escuchar desde el amanecer y tantos días sin oír nada, sólo saber que estás ahí. Como la madre de familia, cada día lo mismo, y nunca saber si lo que hace, entrega, ofrece, regala, es  suficiente. Como tú, todo desparramado, tu vida joven, tu cuerpo hermoso y fuerte, tus infinitas capacidades para crear un mundo mejor, todo ahí, desparramado como tu sangre, ridiculizado y enterrado, al fin enterrado, dijeron muchos.

Y hoy Señor, no aguantamos la tumba, ¡qué día tan largo Dios mío!

Sentada, en silencio, dejo correr esa muerte y dejo entrar tu aliento, que poco a poco empiezo a sentir. Como siempre, después del dolor, de la desesperanza, viene la calma. Aunque no sepa hacia donde, por donde, esperamos el alba.

Y nos preparamos para dejar que todo sea transformado, como la muerte en Vida, el miedo en serenidad, las dudas, la rabia, el dolor…en una confianza absoluta en que tú siempre cumples tu promesa. Y por ello, seguimos, esperamos en silencio expectante.

espiritualidadintegradoracristiana

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